Cada mes destinamos un presupuesto social para cubrir necesidades reales y urgentes:
Familias sin alimentos, niños que requieren medicinas, viudas que necesitan apoyo, personas en crisis emocional y cualquier necesidad que Dios coloca en nuestro camino.
Servimos con flexibilidad, sensibilidad y amor, porque las necesidades cambian, pero nuestro llamado a ayudar permanece.